
Yo vi a Chávez jaranero
en una mañana en calma,
decirle al pueblo te quiero
por la voluntad de mi alma
Dijo, estoy en todas partes
por mi pueblo como soy,
cuando el pan tú le repartes
detrás de sus pasos voy.
Conoció de los engaños
de farsantes y traidores,
y de romances extraños
judas perdidos sin flores
Maracay por su natura
lo vio trotar con belleza,
en su místico árbol jura
por la patria y su pureza.
Vio salir de los escombros
las orquídeas y manzanos,
al pobre cargar en hombros
las penas por los pantanos.
No fue icono por un nombre
o prócer por lo alcanzado,
él solo se vistió de hombre
por todo el camino andado.
Cuando no alcanzó la aurora
de tomar a Miraflores,
dijo solo ¡por ahora!
Al comando de opresores.
No claudicó entre la reja
se echó al hombro la mochila
cuando la bárbara abeja
quiso picarlo en la Horchila.
Cuando muera pobre o viejo,
exclamó con fuerte voz,
como el último reflejo
daré a mi pueblo un adiós.
Por su estirpe zamorano
se nos marchó el capitán,
del sueño bolivariano
que nació bajo un Samán.
De su pueblo en la memoria
está en traje de campaña,
lo ha sembrado ante la historia
el Cuartel de la Montaña.



